Espíritu absoluto

Resumen
En Hegel, el espíritu absoluto es el nivel culminante de la filosofía del espíritu, donde el espíritu llega a una comprensión de sí mismo que supera la separación entre subjetividad y objetividad. Se despliega en las formas culturales del arte, la religión y la filosofía, siendo esta última su forma conceptual más adecuada.
Definición del concepto
El espíritu absoluto es, en el sistema maduro de G. W. F. Hegel, la culminación del desarrollo del espíritu. Después del espíritu subjetivo, relativo a la mente individual, y del espíritu objetivo, encarnado en instituciones éticas, jurídicas y políticas, el espíritu absoluto comprende las formas en las que el espíritu se conoce a sí mismo en su verdad: arte, religión y filosofía. No designa simplemente una mente individual infinita, sino la autosuperación conceptual de la oposición entre sujeto y objeto en el saber de sí del espíritu.
Interpretación filosófica
El concepto debe entenderse dentro del carácter sistemático y dialéctico de Hegel. El espíritu no aparece acabado desde el comienzo, sino que se desarrolla mediante formas parciales en las que surgen tensiones y límites. En el nivel absoluto, aquello que parecía enfrentarse como conciencia y mundo, pensamiento y realidad o finito e infinito es comprendido dentro de una totalidad inteligible. El arte ofrece una presentación sensible de la verdad; la religión la representa en imágenes y formas de conciencia religiosa; la filosofía la comprende conceptualmente. Por ello, el espíritu absoluto constituye el cierre de la filosofía del espíritu y, en el sistema enciclopédico, del recorrido filosófico.
Origen del concepto
El término se integra en el idealismo alemán posterior a Kant y alcanza su formulación sistemática en Hegel. La Fenomenología del espíritu de 1807 desarrolla un recorrido de figuras de conciencia hasta el saber absoluto, antecedente importante pero no idéntico a la posterior sección sistemática sobre espíritu absoluto. En la Enciclopedia de las ciencias filosóficas, cuya primera edición apareció en 1817 y fue ampliada en 1827 y 1830, Hegel organiza la filosofía del espíritu en espíritu subjetivo, objetivo y absoluto.
Evolución histórica
Tras Hegel, el concepto recibió interpretaciones metafísicas, religiosas, historicistas y no metafísicas. Los llamados hegelianos de izquierda transformaron críticamente su herencia, mientras que Marx desplazó el centro de análisis hacia las relaciones sociales y materiales. En la filosofía contemporánea sigue debatiéndose si el espíritu absoluto debe entenderse como una tesis metafísica sobre una realidad espiritual total o, de modo más sobrio, como una teoría de la autocomprensión racional de prácticas históricas y culturales. Para el estudio de Hegel resulta esencial distinguir el espíritu absoluto del ‘saber absoluto’ de la Fenomenología, aunque ambos estén relacionados.