Cualidades primarias y secundarias

Resumen
Distinción de Locke entre cualidades primarias, inseparables de los cuerpos —como solidez, extensión, figura, movimiento y número—, y cualidades secundarias, poderes para producir sensaciones como colores, sonidos, sabores u olores mediante la acción de las cualidades primarias.
Definición del concepto
En Locke, las cualidades primarias son propiedades que los cuerpos poseen con independencia de nuestra percepción y que no pueden separarse de ellos, como la solidez, la extensión, la figura, el movimiento o reposo y el número. Las cualidades secundarias son poderes de los cuerpos para producir en los sujetos ideas sensibles como color, sonido, gusto u olor. Locke sostiene que nuestras ideas de las cualidades primarias se parecen a las cualidades presentes en los cuerpos, mientras que las ideas de cualidades secundarias no se parecen a los poderes físicos que las causan.
Interpretación filosófica
La distinción permite a Locke articular una concepción representacional de la percepción compatible con la filosofía corpuscular y mecanicista. Los cuerpos poseen una constitución física cuyos rasgos primarios producen causalmente ideas en la mente. Algunas de esas ideas representan cualidades que se atribuyen al propio objeto; otras, como el color o el sabor experimentados, dependen de la interacción entre la estructura del cuerpo y los órganos del perceptor. Por ello, no basta decir que lo secundario es simplemente «irreal»: el poder causal está en el cuerpo, aunque la sensación producida no se parezca a su causa física.
Origen del concepto
La separación entre rasgos objetivos de los cuerpos y cualidades dependientes de la percepción tiene antecedentes en el atomismo antiguo y en la ciencia moderna. Galileo, Descartes y Robert Boyle formularon distinciones afines dentro de programas mecanicistas. Locke adopta y sistematiza esta tradición en el libro II, capítulo VIII del Ensayo sobre el entendimiento humano, publicado en 1689/1690, incorporándola a su teoría empirista de las ideas y de la percepción.
Evolución histórica
La distinción lockeana se convirtió en un problema central de la epistemología moderna. Berkeley cuestionó que las cualidades primarias pudieran concebirse o conocerse con independencia de cualidades sensibles, y utilizó esta crítica contra la concepción materialista de la sustancia. Hume heredó buena parte del marco empirista, aunque desplazó el análisis hacia las impresiones y las ideas. En debates posteriores, la oposición primaria/secundaria se relacionó con cuestiones sobre objetividad, propiedades disposicionales, color, percepción y realismo científico. Su sentido contemporáneo no coincide siempre exactamente con el de Locke.