Autonomía moral

Resumen
En Kant, la autonomía moral es la capacidad de la voluntad racional para darse a sí misma la ley moral. Se opone a la heteronomía y fundamenta la obligación, la libertad práctica y la dignidad del agente racional.
Definición del concepto
La autonomía moral es la propiedad de la voluntad por la que esta se da a sí misma la ley moral mediante la razón, en lugar de recibir su principio determinante de inclinaciones, intereses, consecuencias o mandatos externos. En Kant, la autonomía no equivale a arbitrariedad individual: exige que la máxima de la acción pueda valer como ley universal.
Interpretación filosófica
En la ética kantiana, la autonomía constituye el principio de una voluntad moralmente libre. La voluntad autónoma no obedece una norma por miedo, deseo o conveniencia, sino porque reconoce racionalmente su validez universal. De ahí la conexión entre autonomía, deber e imperativo categórico. La heteronomía aparece cuando la voluntad busca su ley en algo exterior a la razón práctica —placer, felicidad, autoridad, utilidad o cualquier objeto del deseo—. La autonomía explica asimismo por qué la persona posee dignidad: un ser racional no tiene solo precio, sino valor en sí mismo, porque participa en la legislación moral.
Origen del concepto
El término «autonomía» procede del griego autos (uno mismo) y nomos (ley), y originalmente designaba la capacidad de una comunidad para darse sus propias leyes. En la filosofía moderna, Kant dio al concepto su formulación moral decisiva en la Fundamentación de la metafísica de las costumbres (1785), donde presenta la autonomía de la voluntad como principio supremo de la moralidad. La desarrolla después en la Crítica de la razón práctica (1788).
Evolución histórica
Tras Kant, la autonomía se convirtió en una categoría fundamental de la ética moderna. El idealismo alemán reelaboró la relación entre libertad, razón e institucionalidad. En los siglos XIX y XX el término amplió su significado hacia la autodeterminación individual, la filosofía política y la bioética. En la filosofía contemporánea se distingue a menudo entre autonomía moral kantiana, autonomía personal y autonomía política; esta evolución no debe ocultar que, para Kant, la autonomía es ante todo autolegislación racional conforme a una ley universal.