Inmanencia

Resumen
Principio filosófico según el cual la causa, fundamento o sentido de algo permanece dentro del mismo orden de realidad y no actúa desde un ámbito exterior. En Spinoza, Dios o Naturaleza es causa inmanente de todas las cosas.
Definición del concepto
La inmanencia es la propiedad de aquello cuyo principio de explicación, causa o actividad permanece dentro del ámbito de realidad considerado. Se opone habitualmente a la trascendencia, que remite a un principio situado más allá o fuera de ese ámbito. En Spinoza adquiere una formulación decisiva: Dios es causa inmanente de todas las cosas, porque todo cuanto existe es en la única sustancia, Dios o Naturaleza, y no constituye una realidad creada exterior a ella.
Interpretación filosófica
En la metafísica de Spinoza, la inmanencia expresa una ontología monista y naturalista. Dios no es un creador trascendente que produce un mundo separado, sino la única sustancia infinita de la que los seres particulares son modos. De la naturaleza divina se siguen necesariamente todas las cosas. La causalidad inmanente excluye así la intervención de una voluntad divina externa y refuerza el determinismo: nada sucede al margen del orden necesario de la Naturaleza. Esta concepción también ayuda a comprender la crítica spinozista de la finalidad y del antropomorfismo religioso.
Origen del concepto
El término procede del latín immanere, «permanecer en». La oposición entre lo que permanece en algo y lo que lo trasciende tiene antecedentes en la metafísica y la teología antiguas y medievales. En la filosofía moderna, Baruch Spinoza da al concepto una formulación especialmente influyente al caracterizar a Dios como causa inmanente, no transitiva, de todas las cosas en la Parte I de la Ética.
Evolución histórica
La distinción entre inmanencia y trascendencia fue utilizada durante siglos para pensar la relación entre Dios y el mundo. En la modernidad, Spinoza radicalizó la inmanencia al identificar a Dios con la Naturaleza y negar un creador exterior al orden natural. Desde los siglos XIX y XX, distintas corrientes retomaron la noción para formular filosofías de la vida, de la naturaleza o de la experiencia que evitan principios supramundanos. En el estudio de Spinoza, la inmanencia sigue siendo clave para explicar su monismo, su necesidad causal y su naturalismo.