Estado de naturaleza

Resumen
Situación hipotética anterior o exterior a la autoridad política común. En Hobbes muestra la inseguridad que justifica un soberano fuerte; en Locke parte de una libertad e igualdad sometidas a la ley natural pero sin juez común; en Rousseau permite reconstruir críticamente el paso desde una humanidad independiente hacia la desigualdad social y pensar las condiciones de una comunidad legítima.
Definición del concepto
El estado de naturaleza es una construcción hipotética mediante la cual la filosofía política imagina a los seres humanos sin una autoridad civil común y jurídicamente superior. Sirve como situación de partida para analizar qué derechos, deberes, conflictos y formas de libertad existirían antes de la sociedad política y, a partir de ello, justificar o criticar la creación del Estado.
Interpretación filosófica
No existe una única doctrina del estado de naturaleza. Para Hobbes, la falta de un poder común deja a los individuos en una condición de inseguridad estructural y posible guerra, por lo que la razón aconseja instituir una soberanía eficaz. Para Locke, el estado natural es de libertad e igualdad bajo la ley natural, pero sufre los inconvenientes de no disponer de una ley positiva común, un juez imparcial y una fuerza ejecutiva común; la sociedad civil se forma para proteger derechos como vida, libertad y propiedad. Rousseau utiliza una historia conjetural distinta: contrapone una condición humana originariamente independiente a la aparición de la propiedad, la comparación social y la desigualdad. En los tres autores el concepto permite distinguir entre poder de hecho y autoridad legítima.
Origen del concepto
Aunque existen antecedentes antiguos y medievales sobre naturaleza humana, ley y comunidad, la formulación moderna del estado de naturaleza se consolida en el siglo XVII dentro de las teorías contractualistas. Hobbes lo desarrolla de forma decisiva en Leviatán (1651); Locke lo reelabora en el Segundo tratado sobre el gobierno civil (publicado en 1689/1690), y Rousseau transforma el problema en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres (1755) y en El contrato social (1762).
Evolución histórica
En Hobbes, el estado de naturaleza fundamenta la necesidad de un poder soberano capaz de garantizar paz y seguridad. Locke conserva el esquema contractual pero rechaza que de él se siga un absolutismo: el gobierno queda limitado por los derechos naturales y por la finalidad para la que fue instituido. Rousseau convierte el relato de los orígenes en una crítica de la desigualdad y separa el pacto ilegítimo que consolida la dominación del pacto legítimo orientado por la voluntad general. En la filosofía contemporánea, autores como John Rawls sustituyen el estado de naturaleza clásico por situaciones hipotéticas de elección —como la posición original— para examinar principios justos de cooperación.