La ciudad de Dios
Historia, justicia y dos comunidades definidas por el amor
Folio de una traducción española medieval de La ciudad de Dios conservada en The Metropolitan Museum of Art.
Resumen
Obra en 22 libros donde Agustín rebate la acusación pagana contra el cristianismo y desarrolla una visión de la historia articulada por la ciudad de Dios y la ciudad terrena, distintas por el objeto de su amor.
Resumen de la obra
Agustín comienza respondiendo a la acusación de que el abandono de los dioses tradicionales había provocado el saqueo de Roma. Examina la historia romana y sostiene que el poder, la gloria y la prosperidad política nunca protegieron a Roma del sufrimiento ni garantizan la felicidad. Después critica las religiones paganas y dialoga con la filosofía platónica, a la que reconoce importantes intuiciones, aunque considera insuficiente sin la mediación de Cristo. La segunda gran parte reconstruye el origen, desarrollo y destino de dos ciudades. No son dos Estados visibles, sino dos comunidades formadas por amores opuestos: amor a Dios y amor propio desordenado. En la historia están mezcladas y comparten ciertos bienes temporales, como la paz civil, pero persiguen fines últimos diferentes. La obra culmina con una reflexión sobre resurrección, juicio y felicidad eterna. Su filosofía política es inseparable de su teología de la creación, el pecado, la gracia y la historia.
Estructura de la obra
La obra comprende 22 libros. I-V refutan la idea de que los dioses paganos asegurasen la prosperidad temporal de Roma y examinan poder, virtud cívica, providencia y destino. VI-X critican la religión pagana como vía hacia la felicidad eterna y discuten especialmente con el platonismo. XI-XIV explican los orígenes de las dos ciudades, la creación, la caída, el mal y los amores contrapuestos. XV-XVIII siguen su desarrollo a través de la historia sagrada y profana. XIX estudia sus fines, la justicia y la paz. XX-XXII abordan juicio final, castigo, resurrección y felicidad eterna. La división entre una parte crítica I-X y otra constructiva XI-XXII es la guía estructural más útil.
Ideas principales
1. La prosperidad o la caída de un imperio no demuestra la verdad o falsedad de una religión.
2. Las dos ciudades se distinguen por el objeto y el orden del amor, no por fronteras políticas o pertenencias institucionales visibles.
3. La ciudad terrena se caracteriza por el amor propio desordenado y la voluntad de dominio; la ciudad de Dios orienta su amor hacia Dios.
4. Iglesia y Estado no se identifican sin más con las dos ciudades: ambas comunidades están mezcladas en el tiempo histórico.
5. La paz política es un bien temporal real y compartido, aunque no constituye la felicidad última.
6. Sin verdadera justicia, el poder político puede asemejarse a una gran asociación de saqueadores.
7. La historia tiene origen, dirección y término; no responde a un ciclo eterno.
8. El mal carece de sustancia propia y depende de la corrupción o el desorden de bienes creados.
Contexto de creación
El saqueo de Roma por los visigodos de Alarico en 410 provocó una crisis simbólica y reavivó la acusación de que el cristianismo había debilitado el Imperio. Agustín comenzó la obra hacia 413 y la desarrolló durante más de una década en el África romana, mientras se descomponía la seguridad política de Occidente. El texto participa en la apologética cristiana, pero también confronta la tradición historiográfica romana, la filosofía platónica y las concepciones clásicas de ciudadanía, virtud y felicidad. Su redacción coincide con controversias eclesiales y con la consolidación intelectual de Agustín como obispo de Hipona.
Influencia e impacto
La ciudad de Dios configuró profundamente la filosofía cristiana de la historia y el pensamiento político medieval. Su distinción entre las dos ciudades permitió pensar la relación entre fines religiosos y políticos sin identificarlos de forma simple, aunque posteriormente fue interpretada de maneras muy diversas. Influyó en debates sobre justicia, guerra, providencia, legitimidad del poder, paz y comunidad. En la modernidad ha sido leída tanto como crítica de los imperios como fuente de una visión teológica de la historia. La investigación contemporánea subraya que no es un tratado político sistemático y que la ciudad de Dios no equivale directamente a la Iglesia visible.
Relaciones
Autor
Filósofos relacionados
Otras obras
Recursos
La ciudad de Dios
La ciudad de Dios, cuyo título original en latín es De civitate Dei contra paganos, es decir, La ciudad de Dios contra los paganos, es una obra escrita
Consultar recursoPaganismo
de la ciudad que el Dios cristiano. En respuesta, Agustín de Hipona escribió De Civitate Dei Contra Paganos ('La Ciudad de Dios contra los Paganos').
Consultar recursoMurcia (mitología)
«August. De Civ. Dei, iv. 16», es decir, Agustín de Hipona, De civitate Dei (La ciudad de Dios); «Arnob . adv. Gent. iv. 9», es decir, Arnobio de Sicca,
Consultar recurso