Problema de la inducción

Resumen
El problema de la inducción cuestiona la justificación racional de inferencias que pasan de lo observado a lo no observado. Hume sostuvo que no pueden demostrarse deductivamente y que defenderlas mediante inducciones previas sería circular. La costumbre explica psicológicamente por qué inferimos así, pero no ofrece una demostración lógica. El problema influyó profundamente en la filosofía de la ciencia.
Definición del concepto
El problema de la inducción es la dificultad de justificar racionalmente inferencias en las que, a partir de un número finito de observaciones, se formulan generalizaciones o predicciones sobre casos todavía no observados. Su forma clásica pregunta por qué el hecho de que una regularidad se haya cumplido hasta ahora autorizaría a esperar que continúe cumpliéndose.
Interpretación filosófica
Hume plantea un dilema: la inferencia inductiva no puede justificarse mediante una demostración, porque es concebible sin contradicción que el curso futuro de la naturaleza difiera del pasado; tampoco puede justificarse apelando a la experiencia de que la inducción ha funcionado, porque eso presupone justamente el tipo de razonamiento que se intenta justificar. Por ello, Hume explica nuestras inferencias mediante la costumbre o hábito. La discusión posterior ha generado propuestas probabilísticas, pragmáticas y metodológicas, además de respuestas críticas como la de Popper.
Origen del concepto
La formulación moderna clásica se encuentra en David Hume, primero en Tratado de la naturaleza humana (1739–1740) y después, de modo más breve, en Investigación sobre el entendimiento humano (1748). Hume no emplea “inducción” como término técnico central; examina inferencias causales que permiten ir más allá de la memoria y los sentidos y pregunta por el fundamento de la expectativa de que lo no observado se asemeje a lo observado.
Evolución histórica
Francis Bacon había defendido en la modernidad temprana una metodología inductiva para la investigación natural. Hume transformó la cuestión al mostrar la dificultad de justificar el salto desde la experiencia pasada a casos futuros. En los siglos XIX y XX se propusieron diversas respuestas lógicas y probabilísticas. Karl Popper rechazó que la ciencia necesite justificarse mediante una lógica inductiva: las teorías formulan conjeturas que deben someterse a pruebas capaces de falsarlas. El problema sigue abierto en epistemología, estadística y filosofía de la ciencia.